Con más de trescientos años
de su aparición, la imagen de la inmaculada Virgen de Torcoroma (llamada así
por el nombre de la montaña donde se encontró), la patrona de los ocañeros
sigue reuniendo una gran cantidad de feligreses que, con el transcurso de los
tiempos siguen asistiendo al santuario, ubicado a cuatro kilómetros del casco
urbano de la ciudad, donde reposa la imagen que don Cristóbal Melo y sus dos
hijos, José y Felipe, hallaron en un tronco de madera un 16 de Agosto de 1711.
La gran cantidad de devotos
que visitan el santuario del Agua de la Virgen, que hoy oscila entre los 200
mil visitantes por año –según administración del santuario- demuestra el gran
poder milagroso que tiene la virgen de Torcoroma y la importancia de este lugar,
monumento nacional desde 1972, como epicentro del deporte, la oración y el
encuentro con Dios de los ocañeros.
Hace un año se realizó la
conmemoración de los 300 años de la aparición de la Virgen, en esta
celebración, uno de los eventos más importantes, fue la solemne ceremonia que
se llevó a cabo el 16 de agosto del 2011 en el estadio Hermidez Padilla, donde
por autoridad del Papa Benedicto XVI se
coronó la venerada imagen de la Virgen. Esta actividad fue precedida por el
cardenal Pedro Rubiano Saenz y el nuncio apostólico Aldo Cavalli y contó con la
asistencia de cerca de ocho mil
feligreses.
Existen dos rutas para poder
acceder al santuario; la primera y mas antigua es a través del camino de
herradura por la montaña escarpada que inicia desde el barrio villa nueva al
sur de la ciudad. La segunda ruta es a través de la carretera con un recorrido
de 6 km donde los visitantes pueden disfrutar del agradable paisaje y la
vegetación.
Al llegar a la zona de
parqueo los visitantes pueden disfrutar de una gran variedad de productos de la
región, que son ofrecidos en las antiguas casas que se encuentran cerca del
santuario. Luego de esto los visitantes deben subir 230 gradas para encontrarse con la plazoleta principal
del sitio, una vez ahí, se puede apreciar la fuente de agua nacida que se
encuentra en el lugar. El agua es recolectada por los visitantes para llevarla
a sus hogares por sus dotes milagrosos.
Una pequeña capilla donde
reposa la imagen de la virgen, posterior a esta se encuentran sitios adornados
por placas que los visitantes han dejado en acción de gracias por los favores
recibidos, el espacio para encenderle una vela a la virgen y para la confesión
son parte importante para las personas que visitan al santuario.
A pesar de las excelentes
condiciones en las que se encuentra este sitio resulta preocupante encontrarse
con una falta de cultura por parte de las personas que visitan al Santuario.
Una de las principales
problemáticas visibles es la cantidad de basura que se encuentra tirada en el
santuario y en el camino para llegar a él, esto se debe a la carencia de
cultura ambiental por parte de las personas y la falta de espacios para
depositar la basura. Pareciera no tener importancia dejar las cáscaras de las
frutas o los empaques de los productos tirados en las zonas verdes del lugar.
Un claro ejemplo del
compromiso ambiental que se debe tener es el trabajo que viene realizando el
ingeniero Industrial, José Alejandro Navarro Claro, catedrático de la
Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña, que viene adelantando en las
últimas semanas con sus estudiantes unas caminatas ecológicas por el camino
peatonal del agua de la Virgen: “Falta todavía mucha cultura ambiental, a las
personas se les hace fácil botar los residuos en el camino, además de esto la
falta de canecas para la recolección de estos residuos”. Expresó Navarro Claro
al hablar del problema.
Otra de las problemáticas visibles
es el comportamiento por parte de algunas personas cuando están en el
Santuario, robarse las plantas que adornan los jardines, llevar perros que
interrumpen el silencio y la presencia de personas que consumen drogas y
alcohol, dejan ver la falta de compromiso por la conservación de los sitios
públicos de la ciudad.
No cabe duda la importancia
que tiene para los ocañeros la virgen de las gracias de Torcoroma y el Santuario
donde reposa su imagen, pero la pregunta que surge es ¿Por qué la falta de
cultura por parte de los visitantes cuando se encuentran en este ‘lugar santo’
apropiado para la oración y el encuentro con Dios?.
“La cultura del Ocañero, la
cultura del peregrino, la cultura de los devotos que van al Santuario” apunta el
padre Ciro Antonio Quintero Sepúlveda, Rector del Santuario, cuando habla de
las cosas que se deben cambiar o mejorar en el Santuario. El Padre Ciro –como
es conocido en la ciudad de Ocaña- dice que a veces le da lástima, tristeza y
hasta ‘rabia santa’ver la falta de sentido de pertenencia por el lugar.
El equívoco comportamiento
por parte de algunos de los visitantes al Santuario, lleva a pensar entonces que
éstos, aun conociendo la importancia del lugar, se hacen los de la vista gorda,
de esta forma irrespetando a muchos de los visitantes que esperan encontrarse
con otra cara de nuestra ciudad y por ende de nuestra cultura.
Acá, hay que considerar
también el compromiso que tienen los medios de comunicación con la comunidad, si
realmente están aportando espacios para la promoción y educación que permita
una sociedad más culta, más consciente de lo público. Los medios no se deben
quedar sólo en registrar la noticia o conmemorar la historia de la aparición,
sinoque deben ir a la investigación como principal herramienta para solucionar
estas problemáticas.
Se debe empezar a trabajar en
pro del mejoramiento de esa cultura que les hace falta a muchos, son multitudes
de personas que visitan este Monumento Nacional, por eso desde ya hay que
empezar a cambiar esas conductas que en vez de atraer a más personas, termine
por espantar a los visitantes que se van a encontrar con un lugar sucio y
desagradable.
Es hora de empezar a tener
en cuenta la importancia que se le debe dar a estos sitios que hacen parte del
patrimonio y de nuestra cultura. A demás el compromiso que tienen los
organismos como la administración municipal y el ministerio de cultura para
promover lo público a través de
estrategias que permitan una mejor cultura por parte de los ocañeros.